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Cuando un trabajador presenta su carta de renuncia, el asunto no
siempre es tan sencillo como una simple aceptación de la renuncia por
parte del empleador, puesto que eventualmente ello podría tener algunas
implicaciones que requieren ser tenidas en cuenta.
Cuando el trabajador presenta la renuncia y el empleador la acepta
formalmente, bien se puede hablar de un acuerdo de voluntades, pues las
dos partes estuvieron de acuerdo en la terminación del contrato (literal
b del artículo 61 del código sustantivo del trabajo)
No obstante, hay que evaluar las razones que el empleado presenta la
renuncia, si es que las incluye en la carta de renuncia que presenta al
empleador.
Si el empleador acepta sin reparos la carta de renuncia, se puede
interpretar que tácitamente acepta o aprueba las razones expuestas por
el trabajador para renunciar, y allí puede existir algún inconveniente.
Recuérdese que las motivaciones expuestas por el trabajador en su
carta de renuncia pueden ser el origen de una reclamación futura en la
que el trabajador alegue que debió renunciar por justas causas
imputables al empleador (artículo 66 de cl código sustantivo del
trabajo), y si el empleador en su momento aceptó la carta de renuncia
aun conteniendo tales motivaciones, puede llevar al juez a interpretar
que en efecto el empleador reconoció (o por lo menos controvirtió en su
momento) la existencia de tales causales justas, y por lo menos las
considerará como un indicio en contra del empleador que unido a otras pruebas que pueda aportar al trabajador, puede llevar a que la sentencia le sea desfavorable al empleador.
Esto no quiere decir que si el empleador no está de acuerdo con las
razones expuestas para renunciar deba impedir (no aceptar) la renuncia
del trabajador, puesto que este podrá de todos modos renunciar en el
momento que así lo decida, pues cómo lo ha dicho la corte suprema de
justicia en algunas de sus sentencias, “nadie podría obligarlo a
laborar si así no lo quiere”. Lo que el empleador debe hacer es
asegurarse que el trabajador presente una carta de en la que exprese su
firme decisión de terminar el contrato (algunos lo llaman renuncia
irrevocable), para que de esta forma no sea necesaria la aceptación
expresa del empleador, o si este decide hacer la aceptación expresa,
incorpore en ella las salvedades del caso dejando claro que no comparte
la razones esgrimidas por el trabajador para renunciar.
Tomado de Gerencie.com